Las Enseñanzas Espirituales deben ser Gratuitas - Mito o Realidad
Por Claudia Cuesta, Octubre de 2004
Sentí el impulso de escribir este artículo, porque tanto a Vero como a mi, se nos han presentado situaciones relacionadas con este concepto, y hablando entre nosotras sobre el tema, surgieron muchas inquietudes que nos gustaría compartir.
Antes de entrar de lleno en el tema, me gustaría hablar un poco sobre las creencias, sus orígenes y cómo impactan nuestra vida.
Una creencia es un juicio de valor sobre cualquier cosa, es un lineamiento que nos guía y nos indica cómo proceder, dicta la forma como vamos a ver la realidad en relación a esa creencia.
Las creencias en su mayoría son aprendidas, aunque hay otras que se van formando en base a nuestras experiencias, vivimos algo de cierta forma, positiva o negativa y en base a esa vivencia formulamos una determinada creencia.
Si nuestras creencias en su mayoría son aprendidas, tendremos distintas creencias dependiendo de nuestro sistema familiar, cultural, social y religioso.
Las creencias en sí mismas, no son ni buenas ni malas, pero sí son un factor decisivo para nuestra toma de decisiones y son el fundamento de nuestros procesos creativos. Nosotros creamos nuestra realidad en base a lo que creemos. No podemos crear nada que no creamos posible y podemos crear todo aquello en lo que creemos.
El problema con las creencias, es que la mayoría las aprendimos a una edad, en la que no habíamos desarrollado nuestro discernimiento todavía, y las aprendimos de los seres que más impacto e importancia tuvieron en nuestras vidas, nuestros padres, maestros y guías espirituales.
La mayoría de nosotros nunca cuestionamos estas creencias, porque también aprendimos de la forma dolorosa las consecuencias de retarlas, si alguna vez se nos ocurrió retar o cuestionar una creencia familiar, fuimos reprimidos, rechazados, desaprobados y a veces incluso castigados, lo mismo pudo haber pasado en la escuela, en la iglesia y en nuestro grupo social, a muy temprana edad aprendimos que era mucho más fácil seguir estas creencias si queríamos encajar en estos grupos y vivir en "paz".
Ahora como adultos seguimos la misma norma, muchas veces nos topamos con conceptos nuevos sobre mil cosas, y nuestra parte mental encuentra toda la lógica en ellos, pero no podemos cambiar la creencia, porque justo cuando estamos dispuestos a cambiarla, surge la vocecita de ese niño o niña interior que nos dice "¡pero tu estás loco! Ya sabes lo que va a pasar si cambias esta creencia, ya sabes que nos van a rechazar, van a pensar que estamos locos, nos van a separar de este grupo, nos van a ver feo, nos vamos a quedar solos, no, mejor seguimos creyendo esto, es más seguro, nos evitamos el dolor."
Retar una creencia, para nuestro niño interior significa lo mismo que decir: "Lo siento papá, lo siento mamá, lo siento iglesia, no estoy de acuerdo con ustedes, no estoy dispuesto a seguir estar normas", y para ese niño, es cuestión de vida o muerte, porque a esa edad decir esto significaba no sobrevivir, significaba morir.
Pero ya somos adultos y ahora nuestra supervivencia no depende de ellos, aunque nuestro niño interior no lo vea, y podemos hacer una revisión sana de nuestras creencias y elegir con cuáles nos quedamos, cuales necesitan una modificación y cuáles no nos sirven en absoluto.
Vamos ahora sí al tema que nos atañe en este artículo y vamos a desmenuzar la creencia de que las enseñanzas espirituales deben ser gratuitas, este mismo procedimiento puede usarse para revisar cualquier creencia.
¿De dónde viene esta creencia? ¿Cómo la aprendí? En mi caso en particular, no puedo recordar exactamente a alguien diciéndome una frase como esta, sin embargo, esta creencia es parte de mi repertorio, por lo que de alguna forma tuve que haberla aprendido.
Yo fui educada en la religión católica, por lo que solo puedo hablar de lo que me enseñaron dentro de ese contexto, quizás haya creencias similares en otras religiones y tal vez en otras sea el concepto contrario.
Esta creencia viene de mi formación religiosa. Dentro de la religión católica las personas dedicadas a la formación espiritual, son los sacerdotes y las monjas. Estas personas eligen dedicarse a impartir las enseñanzas espirituales y entran a un seminario o a un noviciado.
Desde que entran, la institución de la iglesia se hace cargo de todas sus necesidades básicas, un lugar en donde vivir, alimentación, ropa, e incluso cierto tipo de esparcimiento. Estas personas no tienen que preocuparse por su supervivencia, ya está cubierta. Tampoco tienen que preocuparse por su preparación, por pagar ningún tipo de curso o entrenamiento, ni libros, ni materiales, todo esto también está cubierto.
Por otro lado, estas personas también eligieron hacer votos de castidad y celibato y renunciar a una vida de pareja y de familia, de otra forma no pueden ser aceptados ni pueden dedicarse a esta labor.
Pero ¿de donde provienen los recursos para mantener a todos los sacerdotes y a todas las religiosas del mundo? Bueno, una de las normas de la iglesia católica, es que las personas adeptas a esta religión deben aportar un diezmo a su iglesia.
Los católicos somos muy peculiares sobre la forma como llevamos nuestra religión, porque solo cumplimos con las normas que nos gustan y nos convienen. El diezmo significa entregar a la iglesia el diez por ciento de nuestros ingresos, no lo que queramos, no lo que nos sobre, el diez por ciento.
Si se ponen a hacer cuentas y revisan cuánto ganan al año, saquen la cuenta de lo que representaría entregar a la iglesia el 10% de sus ingresos.
Una ventaja de la iglesia, es que tiene millones de adeptos, entonces aunque nadie entregue el 10% de sus ingresos, con que cada persona de un peso cada domingo, pueden recolectar millones de pesos cada semana.
También están las escuelas religiosas, y estas escuelas no son nada económicas, gran parte de los recursos recolectados en estas escuelas son para sostener a la institución.
Por otro lado también se cobran ciertos servicios, si quieres bautizar a tu hijo, tienes dos opciones, un bautizo comunitario o uno privado, el comunitario es gratuito, el privado es cobrado, lo mismo con bodas y primeras comuniones y también depende del tipo de arreglos florales, etc., etc.
Estas son unas cuantas formas en las que la iglesia se hace llegar de recursos, pero existen muchísimas otras que ni idea tenemos.
Ahora, como católica, es verdad que yo puedo ir a una iglesia y no dar ni un peso de limosna y recibir la enseñanza, es verdad que puedo ir a un catecismo gratuito y es verdad que me puedo casar en una misa comunitaria. Pero alguien está pagando por todo esto, tal vez no soy yo, pero si son millones de personas en el mundo, millones de padres que llevan a sus hijos a las escuelas católicas, millones de personas que si dan limosna y millones de personas que hacen ceremonias privadas y pagan por el servicio. Entonces no es gratuito, siempre alguien está pagando por el beneficio que estoy recibiendo.
Vayamos ahora al caso de una persona que desea compartir una enseñanza espiritual del tipo que sea.
Esta persona decide que no desea hacer votos de castidad ni de celibato, que desea formar una familia. Bueno, pues ya no encaja dentro de los lineamientos de la iglesia y por lo tanto no puede recurrir a una institución que solvente sus necesidades básicas. O simplemente desea impartir otro tipo de enseñanzas que no están respaldadas por ninguna institución religiosa en particular que pueda hacerse cargo de sus necesidades.
Otra desventaja que tiene, es que su enseñanza no va a llegar a millones de personas que le aporten un peso de donativo.
Por lo tanto tiene dos opciones, o se busca un trabajo convencional y dedica su tiempo libre a impartir sus enseñanzas, o se dedica de lleno a impartirlas y decide cobrarlas. No existe otra opción, a menos que surja un patrocinador con muchos recursos, que se enamore de sus enseñanzas y decida mantenerlo a él y a su familia de por vida, para que otros puedan acceder a esto gratuitamente, pero ojo, esto tampoco sería "gratuito" alguien está pagando por ello.
Entonces ¿son gratuitas o no las enseñanzas espirituales? Lo son en tanto que puedo ir a una iglesia a recibirlas gratis, no lo son en cuanto a que esa persona que está impartiéndolas, recibe su sustento de muchos otros que están pagando indirectamente por mi, para que él o ella pueda dedicarse completamente a enseñarme.
Después de revisar todo esto, yo, Claudia, llego a la conclusión de que las enseñanzas espirituales, dentro de mi formación religiosa cuando menos, no son ni han sido gratuitas nunca.
Si no son gratuitas, ni siquiera dentro de la organización que me inculcó este concepto, ¿por qué voy a mantener esta creencia?
¿Qué beneficio tiene para mi esta creencia? ¿En qué puede beneficiar esta creencia mi vida y la vida de los demás?
Esta creencia generalizada, que no ha sido revisada, ni desmenuzada, ni valorada, está creando mucho conflicto en la actualidad.
Por un lado, muchos maestros que han elegido dedicarse por completo a la enseñanza, se han visto metidos en serios atolladeros por intentar mantener sus estudios gratuitos, otros muchos, en un grado u otro, se han sentido culpables por cobrar, y el público en general, se siente ofendido por tener que pagar por algo "espiritual".
Esto está frenando en gran medida el desarrollo de todos estos nuevos conceptos. Estas creencias están impactando a todo el medio y están frenando su crecimiento y su expansión. Muchas personas, que tienen conocimientos muy valiosos que podrían compartir, no lo hacen porque dedicarse a esto representaría disminuir demasiado su nivel de vida, si nadie quiere pagar por esto, ¿cómo le hago para sobrevivir? Mejor sigo dedicado a mi trabajo habitual.
Para resumir. Si yo deseo conservar la creencia de que las enseñanzas espirituales deben ser gratuitas, está perfecto. Si yo no deseo pagar por recibir un beneficio, es fantástico. ¿Qué puedo hacer? Lo más gratuito que hay es conectarme directamente con la Fuente, con el Espíritu, y pedirle que me de todas estas enseñanzas, eso si que es gratuito. Y bueno, puedo buscar información en Internet, (aunque alguien pague el servidor donde se aloja la página, aunque alguien haya pasado horas y horas de trabajo montando la página y recopilando la información que voy a leer, haya pagado luz, servicio de conexión a Internet, línea telefónica, etc.) para mi es gratuito. Puedo buscar conferencias gratuitas, (aunque alguien más pague por el lugar en donde se imparten, por el papel del baño que uso, por la limpieza del lugar, por la silla donde me senté, por el agua que me tomé y por el vaso desechable.) También puedo ir a la iglesia o congregación de mi comunidad e investigar qué imparten (ya revisamos quién paga por todo eso). Fuera de eso, los libros no son gratuitos, pero cuando menos son más económicos que un curso, entonces puedo decidir emprender mi propia investigación y aprender más barato.
Ahhh, pero también puedo sentarme enfrente de mi pantalla y escribirle un e-mail a todos esos maestros que se atreven a cobrar por estas enseñanzas, puedo decirles que lo que hacen está muy mal y que no tienen idea el karma tan negativo que están generando. Puedo decirles que los ángeles y los seres de Luz no cobran por transmitir estas enseñanzas. Y no solo eso, les puedo dar otras opciones y soluciones muy valiosas para que estos malos maestros aprendan cómo se puede hacer y yo pueda ir a tomar su curso gratis:
1. Pueden buscarse un trabajo de oficina, trabajar 40 horas a la semana en ese trabajo y dedicar todo su tiempo libre a impartir sus enseñanzas, no importa que no descansen ni atiendan a su familia, lo espiritual es muy importante, y además, pueden usar los recursos que generaron de esas 40 horas a la semana, para pagar todo lo que se necesite, para que yo pueda ir a tomar gratis el curso. Si tienen que viajar para ir a otra ciudad o país a impartirlo, no hay problema, seguramente su jefe estará encantado de que falten al trabajo, porque están compartiendo algo "espiritual", estará feliz de dejarlos ir todo el tiempo que necesiten, y si no los dejan o los despiden, no importa, es más importante que yo pueda tomar el curso gratis.
2. Si esa opción no los convence, hay que usar la creatividad, es muy sencillo, cuando vayan al supermercado, lo único que tienen que decirle a la señorita de la caja, es que imparten un curso muy espiritual y que muchas personas se benefician gratuitamente con eso, así que por favor los deje pasar su mandado sin cobrarles, seguro no tendrá inconveniente. También funciona para su casero, estará feliz de donar su cuota para que puedan vivir en su casa sin pagar arrendamiento, la compañía de luz es muy comprensiva con esto, donarán su cuota de luz para su trabajo, el de las copias fotostáticas también, sus manuales son tan valiosos y tienen una información tan maravillosa, que estará feliz de darles todo gratis.
3. ¡Ah! Esta opción también es buena, cuando hagan un curso, pueden pedirle a uno de sus alumnos que les traiga frutas y verduras, otro alumno les puede traer artículos de limpieza o de uso personal, otro la carne, otro alumno puede ocuparse de su recibo telefónico y otro de una parte del arrendamiento, así no tienen que cobrar dinero, pueden volver al sistema del trueque. ¿brillante no?
4. Bueno, ¿no les gusta ninguna de estas? Aquí tengo otra, pídanle a toda su familia y amigos que hagan una cooperación mensual para mantener sus gastos, dividan lo que necesitan entre todos y avísenles cuál es la cuota que tienen que pagar al mes para solventarlos, como su labor es tan valiosa y va a cambiar la vida de tantos, no tendrán inconveniente de pagar todo eso.
Les puedo dar esta y mil opciones más, ¡PORQUE YO QUIERO TOMAR ESTAS ENESEÑAZAS GRATIS! ¡PORQUE YO QUIERO QUE OTROS PAGUEN POR MI!
Sería buenísimo que cada que recibimos un mensaje cargado de amenazas e insultos, porque hemos elegido cobrar por impartir nuestros cursos, las personas nos dieran otras opciones para poder impartirlo gratis, auque fueran tan absurdas como las cuatro que se enumeran arriba. Pero no es así, constantemente recibimos estos mensajes y cuando los respondemos preguntándoles a las personas qué opciones nos dan para poder hacerlo, JAMAS vuelven a responder.
Todos los seres humanos somos importantes y valiosos, todo lo que realizamos, todos los trabajos que desempeñamos, todas las aportaciones que hacemos, son importantes, y todos los trabajos merecen una remuneración abundante, todos los seres humanos merecemos ser honrados por lo que hacemos, lo mismo un ama de casa, que un gran ejecutivo financiero, que un barrendero y un gran líder espiritual. Todos aportamos algo valioso para otros, nos necesitamos y sin lo que hacen unos, otros no pueden desempeñar lo que les corresponde, no importa el tipo de labor que realicemos, no importan los estándares que hayamos elegido para considerar algo más valioso que lo otro, no importa si algo es considerado espiritual o mundano, todos merecemos ser remunerados.
Creo que es momento de hacer una revisión profunda de este mito y de ayudarnos a sanarlo unos a otros, para acabar con la culpa por cobrar por las enseñanzas espirituales y para aprender a honrar el trabajo honesto de quienes las imparten y tienen derecho a recibir su pago, y porque ya es hora convertirnos en adultos responsables y dejar de creer que alguien más tiene que pagar por lo que yo quiero recibir.
En amor y servicio,
Claudia Cuesta