Ampliar el tamaño de la letra Reducir el tamaño de la letra Volver al listado
La Trinidad Neuronal
Por el Dr. Cuauhtemoc Hernández Maya

.
Capitulo 1: Bajo la sombra del reptil.

Hace 4 meses en una cálida noche veraniega me encontraba platicando con unos amigos en cuya complicidad quería resolver los problemás del mundo. Después de sesudos análisis e inspirados por la brisa y las olas del mar Caribe llegamos a la conclusión de que lo que rige la economía nacional y mundial son dos cosas: La codicia y el egoísmo. Triste pero cierto.

Ambas conductas son derivadas de la actividad de una estructura anatómica que en neurociencias y antropología médica se conoce como el cerebro reptiliano. El tallo cerebral y el cerebelo son la parte más primitiva de nuestro cerebro y gobiernan los impulsos e instintos más básicos: supervivencia y reproducción. El cerebro de reptil nos confiere PODER, nos hace actuar en base a los impulsos sexuales, la reacción de lucha o huida y se rige por la ley del más fuerte, la ley del macho alfa y de la hembra alfa. Fortunas inconcebibles se forman gracias a que el cerebro reptiliano disfruta con la egoísta explotación laboral de miles de personas y aprueba codiciosamente el precio fuera de proporción de miles de productos. Ese mismo cerebro reptil es al que le gusta mentir, defraudar y aniquilar para lograr salirse con la suya.

Gracias a él es que vivimos bajo un capitalismo irracional que conduce a un consumismo más irracional aún. Nosotros como sociedad hemos permitido la instauración de este sistema primitivo al cual alegremente nos unimos y en el que buscamos destacar al precio que sea y pasando por encima de quien sea. Nos dejamos gobernar por nuestro cerebro reptil por libre albedrío y sin ninguna coacción. Una actividad reptiliana sin control lleva, inevitablemente, a la extinción tanto a las presas como al depredador y actualmente estamos cerca de ello.

En forma aparentemente compensatoria para evitar la extinción la siguiente estructura que la evolución desarrolló fue el cerebro límbico o emocional. Estos sistemas son conocidos en neuropsicología como el diencéfalo, el hipotálamo y la amígdala y nos confieren la EMOCION. El sistema límbico es el quien gobierna y conduce nuestros sentimientos y afectos y corresponde a una etapa de evolución superior en el hombre. Nuestras relaciones como familia, pareja, equipo y sociedad y la evolución de la civilización se han logrado gracias al sistema límbico pues nos permite expresar amor, ternura, empatía, comprensión, fraternidad y sociabilidad. Este es un cerebro más unificado y humanitario que nos podría llevar muy lejos como sociedad pues en el se expresa lo que llamamos: el niño interno. Desafortunadamente cada uno de nosotros permite su vida esté regida por el cerebro reptiliano y no por el cerebro límbico y en consecuencia criticamos, lastimamos, utilizamos y aplastamos a quien se expresa o muestra a su niño interno vulnerable, sensible y amoroso.

Cuando aceptamos el comando del cerebro reptil el cerebro límbico se somete entonces a su yugo e instintos y este cerebro primitivo deforma nuestras emociones que adquieren la forma del odio, la envidia, la crueldad, etc. y las usamos de forma abyecta y manipuladora para lograr nuestras metas codiciosas y egoístas. En una palabra: El reptil gana.

Si siguiendo tus instintos reptilianos consumes alguna droga te conviertes en cómplice de la cadena de violencia, asesinatos y crimen vinculada a ella pues pasas a formar parte de ese sistema y a darle razón de ser. Si en tu propia vida personal actúas con codicia y egoísmo reptilianos entonces también te conviertes en cómplice de la corrupción, explotación, fraudes e injusticia que rigen la economía mundial pues también pasas a formar parte de ese sistema y a justificar y a perpetuar su existencia.

Somos nosotros quienes hemos permitido que el capitalismo sea un sistema eminentemente reptiliano en el cual un pedazo de tela con una etiqueta de la marca X cuesta miles de pesos cuando su valor real de 100 pesos o poco más. Los diseñadores crean fortunas colosales vendiéndonos la ilusión de poseer el poder del macho o la hembra alfa programando y estimulando nuestra mente primitiva y tribal y nuestro cerebro reptiliano. Efectivamente, como ellos saben que estamos vacíos de conocimiento espiritual y nuestra vida emocional es superflua, las grandes empresas se encargan de reforzar y estimular nuestros cerebros reptilianos y han logrado crear una sociedad basada en los impulsos e instintos. Los valores superiores de conocimiento, fraternidad y espiritualidad son despreciados y tanto ellos como nosotros los hemos convertido en objeto de burla. Gustosamente pagamos miles de pesos por ese pedazo de tela porque tenemos tan baja autoestima que creemos que al usar ese trapo los demás nos respetaran más y lo más ridículo es que así sucede. Las masas de la gente “reptil” te respetan más por tus trapos y tus apariencias que por tus capacidades mentales, emocionales o espirituales, en consecuencia, nadie soluciona el problema real de la baja autoestima que deriva de un vacío de espiritualidad y creamos el círculo vicioso de un consumismo infernal.

¿Nunca te has puesto a pensar cuán primitivo es el estado mental que idolatra y se fascina por un pedazo de metal amarillo o de una piedra que brillan? En términos de evolución psicológica y cognitiva se puede clasificar como una mentalidad prehistórica que inicio cuando el reptil encontraba algún material que reflejaba la luz solar y se fascinaba con el resplandor ya que, al ser de sangre fría, el reptil necesita del calor solar para mantener su temperatura y al estar cerca de ese resplandor "sentía" que estaba recibiendo más calor. Primitivo pero cierto. Has la prueba y te darás cuenta como aun en pleno siglo XXI existe en nosotros ese instinto atávico y anacrónico. En el homo sapiens primitivo ese mismo cerebro reptil siguió fascinado por el brillo y cuando el hombre tribal lograba conseguir algún metal o piedra resplandecientes el creía que tenía un trozo de sol solo para si mismo. Hoy en día vivimos con esa misma mentalidad primaria y las personas no dudan en pagar miles o millones de pesos por piedritas y metalitos brillantes causando la admiración y envidia de otros que están en el mismo nivel de consciencia y que así le rinden tributo a su reptil interior. ¡Cuán poco hemos evolucionado! ¿Quién te programo para darle tanto valor a un vil pedazo de metal o a una piedra con lucecitas? ¿Quién te ha dicho que eso te hace mejor persona o que así tienes más valor? Analízalo… seguramente es alguien dominado por su reptil queriendo convertirte en uno más.

En nuestra “suciedad”… perdón quise decir sociedad… existen crímenes relacionados con la joyería y el dinero y es porque nosotros le hemos dado más valor a un papel o a una piedra o a un trozo de metal brillantes que a la vida humana. La persistencia de esa mentalidad primitiva es nuestra obra y ahora estamos cosechando los frutos. Una vez más… el reptil gana.

Nuestro cerebro cortical es la estructura llamada córtex cerebral y es el más complejo y avanzado aunque evolutivamente es el más joven de nuestros tres cerebros. Tautológicamente hablando, podríamos pensar que es la obra maestra de la evolución en su búsqueda de la salvación de la especie pues nos confiere INTELIGENCIA. Rige el pensamiento, la lógica, el análisis, la comprensión intelectual del mundo, la abstracción espiritual, la creación artística y la consciencia superior. El desarrollo científico, tecnológico, artístico, psicológico y espiritual que hemos logrado se debe a sus funciones y capacidades pues nos permite crear modelos mentales del mundo, la materia y las personas para comprenderlos, aprovecharlos y optimizarlos. Históricamente las personas que han permitido que este cerebro se exprese plenamente son las que han hecho contribuciones que han cambiado para bien nuestra historia y han acelerado la evolución global de la humanidad: Krisna, Lao Tse, Buda, Jesucristo, Giordano Bruno, Bach, DaVinci, Galileo, Michelangelo, Newton, Chopin, Kant, Koch, Pasteur, Tesla, Einstein, Flemming, Gandhi, Lennon, Witt, etc. etc. etc.

Cuando el cerebro reptil domina y corrompe al cerebro cortical la inteligencia se vuelve intensamente egoísta y astuta, fría, calculadora, cruel y cuasi-demoníaca. Es la inteligencia de los emperadores, conquistadores, guerreros y militares que han masacrado a millones de personas a lo largo de la historia y que los libros dicen que son “grandes” líderes y la sociedad insiste en que los idolatremos. Si piensan con su cerebro límbico y cortical llegaran, al igual que yo, a la conclusión de que la guerra no hace “grande” a nadie y que la historia es una gran farsa pues no cuenta los hechos con veracidad sino solo cuenta la versión del reptil dominante y lo que este ser egoísta y codicioso quiso que los demás supieran.

Nuestra sociedad esta en crisis y somos nosotros quienes hemos aceptado un sistema que favorece y aplaude que hombres de cerebros reptilianos jueguen con una pelotita y por ello ganen millones de dólares. También les esta permitido ese nivel ganancias a aquellos “actores” o “actrices” o “cantantes” que exhiben su sexualidad más o menos descaradamente, luciendo sus dotes e instintos reptilianos para goce de las masas. Por eso Silvio Rodríguez o Rossana a pesar de su enorme talento musical nunca llegaron a tener la fama mundial de otros. ¡No son ni un macho ni una hembra alfa reptilianos!

Ni que decir del político y del empresario reptil pues son ellos los artífices y constructores de este sistema que trabaja para su único y exclusivo beneficio. Mientras tanto los investigadores, escritores, sanadores y los auténticos artistas y líderes espirituales -que son quienes realmente transforman nuestro mundo para beneficio colectivo- ganan una miseria. ¿Cuánto te cobro el doctor? ¡Qué barbaridad! ¡Es un ladrón, como se atreve, no tiene ética! Esa es una frase demasiado común pues la gente no escatima en sus vicios pero es avara para atender su salud. También es la causa de que las empresas editoriales sean un mal negocio y de que el escritor inspirado gane 5 pesos de regalías por cada libro.

Las profesiones que tienen que ver con la estimulación de nuestro cerebro reptil y nuestros instintos son las mejor pagadas mientras que las que atienden a nuestro cerebro emocional o intelectual son despreciadas y mal pagadas: ¿Cuánto debiera ganar ese maestro que te guió y te inspiro de forma autentica y que te llevo a descubrir tu potencial?

¿Cuánto debieran ganar los investigadores que han logrado sorprendentes avances en física, salud ó tecnología ó los nominados Premios Nobel?

¿Cuántos artistas con talento verdadero trabajan en el anonimato mientras que “estrellitas” de pacotilla dan un pobre espectáculo en la TV?

¿Sabes el nivel de escolaridad REAL o el I.Q. o la moral de las “celebridades” mundiales que admiras o de quienes gobiernan al mundo?

Si a un jugador de fútbol le pagan millones de dólares ¿Cuánto debiera ganar el cirujano de transplante o las enfermeras o los psiquiatras o los campesinos?

Algunos maestros espirituales afirman que la humanidad tiene más de mil años de atraso en su desarrollo espiritual. Cuando analicé su afirmación con mayor detenimiento me pregunte cual era la mentalidad que imperaba hace mil años: ¡La mentalidad medieval! Y efectivamente aun pensamos como en la edad media. La gran mayoría de las personas quieren vivir como reyes y reinas en sus feudos dando órdenes a sus sirvientes y esclavos, rodeados de una opulencia basada en la explotación del más débil. Construimos nuestros feudos familiares, laborales y empresariales buscando derrocar al reino vecino para apropiarnos de sus posesiones, levantamos murallas mentales y fosos de antipatía para aislarnos de los demás. Es más, aun queremos levantar ridículas murallas para impedir la migración cuando esta ha sido la que dio forma y sentido a la civilización. ¿Quieres ser parte de este sistema obsoleto y anacrónico?

Hoy en día la televisión nos lanza una programación mental en la cual los modelos masculinos a seguir son los fulanitos carentes de verdaderas capacidades artísticas, intelectuales o espirituales pero que son buenos para interpretar un papel o para pegarle a una pelotita. Uno lo hace con una raqueta, otros con algún palito y los terceros solo con el pie o las manos. Y resulta que eso los hace increíblemente atractivos, inteligentes, respetables, famosos y ricos. El mensaje es que ellos SABEN mejor que tu mismo lo que a ti te conviene. Lo penoso es que tanto hombres como mujeres se tragan el cebo y sus reptiles internos asumen el control de sus vidas, las cuales se convierten en una carrera frenética para lograr ser como uno de ellos o para poseer a uno de ellos. ¡Que triste que esa sea nuestra realidad!

El mensaje de la enorme mayoría de películas de todo el mundo es una celebración al patrón de conducta reptiliano tanto masculino como femenino. El típico “héroe” de Hollywood es un ser sádico de implacables instintos que es capaz de asesinar a decenas de personas sin mostrar jamás la más mínima señal de culpa o arrepentimiento y que usualmente da corolario a su carnicería con algún chascarrillo ególatra saturado de una inmensa autosuficiencia.

La “heroína” del cine norteamericano es, usualmente, una seductora mujer reptiliana que tiene perfecto control sobre su hipersexualidad y que la utiliza astutamente para lograr sus fines. Las mujeres más admiradas en el mundo son las hembras alfa reptilianas que usan todo el poder de los instintos o su sensualidad para atraer la atención de los machos y la envidia de las otras hembras. No dudan en usar su sexualidad y su astucia para obtener el control sobre los hombres, los medios de comunicación y aún sobre otras mujeres. La inmensa mayoría de las revistas femeninas dirigen todos sus esfuerzos con publicidad consciente y aún subliminal para lograr introyectar este patrón mórbido en las mentes de las mujeres para así hacerlas adictas a comprar su mercadería. Y la inmensa mayoría de las mujeres muerden el anzuelo y terminan viviendo una vida programada, diseñada y gobernada por otros que saben más de los instintos e impulsos de su ser interno que ella misma. ¿Quieres ser totalmente... reptil?

En México -y creo que en todo el mundo- ocurre un curioso fenómeno de la física en las cantantes: La calidad de la voz y el talento absoluto se mantienen relativamente constantes en el tiempo mientras que el éxito y la fama van creciendo y, simultáneamente aunque en forma exponencial, aumenta el tamaño del escote y se acelera el acortamiento de la falda. ¡Analízalo! ¡A tu reptil le va a encantar!

La mujer que elige desarrollar su cerebro cortical nunca ha sido la chica más popular ni la más atractiva ni la que obtiene los mejores puestos de trabajo. Ella es un ser peligroso para los hombres reptiles pues la perciben poderosa e indomable así que le temen y, para ser fieles a su naturaleza primaria, mejor la agreden: ¡Hay que acabar con ella!.. Es la consigna, no sea que resulte contagiosa y se les pase ese mal bicho a las otras mujeres que ya han sido adecuadamente domadas. Las mujeres reptilianas también desprecian a la mujer cortical pues secretamente las envidian por su poder -que es la meta que ellas mismas aspiraban y que no fueron capaces de lograr-. Ese poder derivado del conocimiento y no de los instintos no puede ser sometido usando la sexualidad o el engaño y por ello también la agreden. Que triste es darse cuenta que nuestra sociedad actual no quiere a las mujeres inteligentes y hace lo posible por suprimirlas o al menos mantenerlas en el olvido. También es triste ver que muchas mujeres aspiran a tener como marido a uno de estos machos alfa reptilianos que les venden en el cine o en la TV y que, en su ignorancia, no se dan cuenta de que su misma condición de machos alfa los inclina a la promiscuidad sexual, la cual es incompatible con un matrimonio feliz. La misma condición aplica para los hombres que quieren a una de estas superhembras reptilianas de esposas: No esta en su naturaleza ser el ama de casa abnegada, sumisa y obediente. Por su condición instintiva ella buscara otros machos alfa reptilianos.

Ni que decir de los líderes políticos, militares y aún supuestos líderes académicos o “espirituales”. Todos ellos son especímenes ejemplares de la más pura selección natural de la genética de los reptiles-humanos. Es una lástima que Darwin tenga razón y que las mujeres y los hombres históricamente hayan preferido la perpetuación de esa clase de genes con los resultados históricos que todos conocemos. ¿Cuándo algún líder militar o imperio ha cambiado al mundo para bien? Como bien decía Lord Acton: “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Resulta increíble ver como aun dentro de las congregaciones académicas o “espirituales” muchos líderes de las mismas no son personas con un predominio límbico o cortical en su cerebro. NO, por asombroso que parezca los líderes de muchas agrupaciones religiosas son estupendos ejemplares reptilianos que guían a sus prosélitos bajo la égida del reptil. Sobran las evidencias de ello y la historia esta plagada de las tristemente célebres “hazañas” que han logrado en nombre de Dios.

Como decía el psicólogo y antropólogo Clotaire Rapaille: “El reptil siempre gana”. Y gracias a todos nosotros hasta ahora sigue teniendo la razón.

Esta es la historia de nuestros tres cerebros.

LA TRINIDAD NEURONAL.
Capitulo 1: Bajo la sombra del reptil (terminado)
Capitulo 2: La insurrección paidocentrista (en elaboración)
Capítulo 3: Eclosión cortical (en elaboración)
Capitulo 4: Atma Buddhi Manas (en elaboración)

Los capítulos 2 al 4 son la parte de la historia que a cada uno de nosotros nos toca escribir en el libro de nuestras vidas y en el libro del mundo y ambos nos recordaran sólo por nuestros actos, sea cuales fueren. Es nuestra elección dejar libre al reptil interior que todos llevamos y permitirle que devore continuamente nuestras emociones e ideas más puras hasta que un día descubramos que de nuestro niño interno y nuestra alma no queda nada. Es nuestra elección permitir que ese reptil gobierne nuestra mente volviéndonos crueles, egoístas y codiciosos.

Si deseas que este sistema permanezca y no haces nada para modificarlo es por tu libre albedrío. Decía Gandhi: “Conviértete en el cambio que quieres ver en el mundo”. No permitas que tu reptil devore a tu niño interno y a tu consciencia espiritual. Recupera tu amor, expresa tu ternura, cultiva tu mente. Usa sabia y amorosamente tu PODER, tus EMOCIONES y tu INTELIGENCIA.
Om Mani Padme Hum

Dr. Cuauhtemoc Hernández Maya

Si te interesó difúndelo, así contribuirás dando a conocer el Centro de Yoga de la Cultura Rishi, único en México. Si no deseas recibir este Boletín, por favor, háznoslo saber respondiendo este mail con Asunto: NO RECIBIR

En Yoga, María Inés Bavio
Yoga de la Cultura Rishi
Comercio y Administración 25 - Col Copilco Universidad
yogamexico@hotmail.com
www.paginasprodigy.com/yogamexico