Sanando las Heridas de la Maternidad
Por Jelaila Starr, Julio de 2003
Son las dos de la madrugada una vez más y me encuentro sola luchando con un intenso dolor emocional... la vergüenza, la culpa y el remordimiento sobre elecciones que he hecho como madre. Me remonto, los años desaparecen conforme entro en la niebla del tiempo hasta el momento en el hospital cuando mi hijo de 5 días de nacido fue separado de mis brazos por última vez, e inhalé el suave aroma de su piel grabando por siempre ese momento en mi memoria.
Me moví dos años adelante a la siguiente elección. Estoy saliendo de la clínica de abortos sintiendo a mi feto de 19 semanas retorciéndose en los últimos momentos de su breve vida en mi útero. Entro a mi auto luchado por contener las lágrimas. Estoy llena de culpa y vergüenza por mi elección de abortar a ese niño, pero al mismo tiempo me siento aliviada de que haya terminado el embarazo. Hago a un lado mis sentimientos y me siento en mi auto durante un minuto enfocando mis pensamientos preguntándome por millonésima vez como me metí en esa situación.
Emerge otro recuerdo demandando mi atención, tengo 44 años y estoy otra vez en el hospital, esta vez para una histerectomía de emergencia. Me acuesto en mi cuarto, consciente de los sonidos sordos que flotan a través de mi puerta, de las enfermeras y los pacientes. Drogada con Percodan, me siento agradecida por el breve respiro del dolor físico... y el dolor que proviene de una profunda pena, sentimientos de pérdida y fracaso, todo amenazando con abrumarme. Se que tendré que enfrentar eventualmente la pena de perder mis ovarios y mi útero debido a los tumores fibrosos, la pérdida de la totalidad de mi condición de mujer, pero no puedo hacerlo, cuando menos no en este momento.
Avanzo hasta ahora... pienso en mi hija de 15 años y cómo se cortado a sí misma para cometer suicidio y escapar a una vida que encuentra insoportable... una vida que yo ayudé a crear cuando renuncié a la custodia residencial a favor de su padre. Lo que solía ser una relación cercana y maravillosa, es ahora casi inexistente. ¡Dios, duele demasiado!
Mientras estaba recostada allí en la oscuridad, lágrimas silenciosas rodaban por mi rostro... lágrimas de una madre consumida por la vergüenza y la culpa de las elecciones de la maternidad, heridas que nunca parecen sanar. ¿Cómo puedo siquiera llamarme madre, me pregunto? He roto la regla de la maternidad, la regla que incontables generaciones de madres antes que yo han cumplido, la que establece que yo nunca debo renunciar a mi hijo sin importar nada más. Pienso en todo el dolor que he pasado por romperla, no solo por mi misma, sino por aquellos cercanos a mi. Siento que he fallado miserablemente como madre. Eventualmente la fatiga de un corazón pesado me sobrepasa y me quedo dormida, pero no sin antes reprenderme por millonésima vez.
Es de mañana ahora. Me siento aquí escribiendo este artículo después de una larga platica con mi esposo Jonathan. Le he compartido desesperadamente mi dolor buscando comprensión. El me ayuda a darme cuenta que aunque he limpiado la culpa por mis elecciones, no he limpiado la vergüenza y es por ello que tuve otra de las llamadas "noches en el infierno." Me pregunto cuántas otras mujeres habrán tenido noches, o quizás días, como la que describo. ¿Cuántas mujeres cargan la culpa y la vergüenza de un aborto? ¿Cuántas mujeres jóvenes están plagadas por la vergüenza que experimentaron como adolescentes embarazadas y por el doloroso recuerdo del hijo al que renunciaron? Me pregunto cuántas madres van a la cama cada noche sintiéndose como un fracaso por haber renunciado al cuidado diario de sus hijos. Conforme hablamos se vuelve claro que debo escribir sobre las heridas que crean las creencias sobre la maternidad en la tercera dimensión, para que otra mujer pueda sanarlas como he comenzado a hacerlo yo. Estoy muy agradecida de tener a un hombre que puede escucharme y compartir mis recuerdos dolorosos sin juzgarlos o tratar de arreglarlos, alguien que puede ayudarme a explorarlos y a llegar hasta el fondo de lo que todavía no está sano.
Entonces, ¿por qué representa tanta lucha liberarnos de este tipo de vergüenza y culpa? ¿Por qué encontramos tan difícil perdonarnos a nosotros mismos? Tal vez sea porque vivimos en una sociedad que promueve un estándar para las madres, una serie de creencias distorsionadas que si pretendemos seguir, significará sacrificar mucho de nuestro ser? Y no solo promueve este estándar distorsionado, sino que le adjudican las consecuencia de la culpa y la vergüenza a esas mujeres valientes que se atreven a traspasar los límites. ¡Con razón batallamos! Existe muy poco apoyo y educación disponibles para una creencias más funcionales y equilibradas. Yo creo que nuestras creencias sobre la maternidad, lo que debe y no debe ser, han sido grandemente atribuidas al nivel de los problemas femeninos que experimentamos hoy día. Estamos en un punto en nuestra ascensión en donde ya no podemos cubrir estas emociones; debemos sacarlas y limpiarlas, de otra forma enfrentamos las consecuencias de vivir esas creencias: una pérdida de la sexualidad, o de la habilidad para tener hijos y la habilidad para la maternidad con júbilo... los tres, derechos inherentes como mujeres.
Comencé el proceso de sanar mis heridas de la maternidad, cuando fui lo suficientemente afortunada para aprender sobre lo que llamo la Perspectiva Superior. A través de este nivel de sabiduría, he comenzado el proceso de liberarme de la culpa y la vergüenza que he cargado. Al principio de este artículo compartí piezas dolorosas de mis recuerdos que me rompen el corazón, con la esperanza de que si tú tuviste experiencias similares, estos te ayuden a ponerte en contacto con el dolor de esos recuerdos y comiences a sanarlos. Ahora, con la ayuda de la Perspectiva Superior, junto con un ejemplo sobre cómo aplicarlo, tengas el conocimiento para hacerlo. Para comenzar necesitarás una comprensión básica de la Perspectiva Superior.
La Perspectiva Superior
La Perspectiva Superior es el nivel de conciencia o comprensión, en donde la Oscuridad y la Luz en todas sus formas, dejan de existir como polaridades, una mejor o peor que la otra. En este nivel, son vistas simplemente como expresiones de Todo lo Que Es, manifestándose en diversas formas desde las manos de los dioses y diosas Creadores: nosotros. Cuando uno alcanza el nivel de la Perspectiva Superior, ha logrado la total aceptación de Todo lo Que Es, también conocido como compasión.
La Perspectiva Superior nos enseña que existen muchos nombres para Dios y muchas elecciones de género dependiendo de su orientación espiritual. Para efectos de este artículo llamaremos a esta energía la Creadora Divina quien por conveniencia en este escrito la consideraré de género femenino. Por lo general se dice que la Creadora Divina eligió fragmentarse dando nacimiento a nuevas almas, con el fin de experimenta más quién era ella. A través de las creaciones creadas por sus nuevos dioses y diosas creadores, ella aprendería más sobre sí misma, tal como una madre aprende más sobre sí misma a través de las experiencias de su hijo. Somos fragmentos de alma de la Creadora Divina y por lo tanto existimos para crear.
El propósito principal de nuestras creaciones es aprender más sobre quienes somos como almas y por lo tanto, permitirle a la Creadora Divina aprender más sobre sí misma a través de nosotros. Nos damos cuenta que la mejor forma de lograr esto, es jugando juegos (en este caso nos referimos a juegos para el crecimiento del alma y son del orden más elevado.) Estos nos permiten experimentar plenamente cualquier cosa que nosotros, como creadores, podemos crear. La meta de nuestros juegos siempre es el crecimiento del alma. En este universo el Juego es la Integración de la Polaridad. Este es el juego elegido por la Creadora Divina para que se jugara en su universo. Entonces, nuestra meta siempre es obtener crecimiento a través de crear y jugar juegos. En el principio nuestros juegos eran muy simples, no eran roles complejos para quedarnos atrapados en ellos, pero conforme maduramos como almas, creamos juegos más sofisticados con roles muy complejos y multifacéticos. Es allí en donde estamos. La Tierra y sus sistemas de creencias son un juego... del orden más alto, y solo aquellas almas que han logrado la maestría en todos los otros juegos en el universo, vienen aquí a jugar. Pueden equipararlo al torneo profesional de golf llamado los "Maestros", en donde el campo sobre el que se juega el juego es uno de los más hermosos en el mundo, pero también el más complejo y difícil. Solo un maestro podría ganar en este nivel de juego.
Los roles que jugamos son la forma como aprendemos sobre nosotros mismos. Cada papel que creamos tiene dos lados, un lado de Luz y un lado Oscuro. Jugando en ambos lados del rol, aprendemos la aceptación incondicional del aspecto de Luz y de Oscuridad involucrado en el rol. Aprendemos en donde todavía no somos capaces de lograr esa aceptación y hasta que lo hacemos, continuamos creando juegos con esos roles y los jugamos de encarnación en encarnación.
Debido a que es difícil jugar un juego sin otros jugadores, enlistamos la ayuda de otras almas en nuestros juegos; el concepto del servicio a otros entra en juego aquí. Cuando otras almas juegan roles para nosotros, nos permiten ver las partes de nosotros mismos que queremos llevar al equilibrio y aprendemos cómo usarlas constructivamente. La Luz y la Oscuridad son energías fuertes que requieren madurez y sabiduría para usarse constructivamente. Y la polaridad de la Oscuridad es una energía especialmente retadora que puede fácilmente abrumarnos y controlarnos hasta que aprendemos como manejarla.
Conforme jugamos estos juegos para la evolución del alma, formamos sociedades con ciertas almas. Aceptamos intercambiar lugares con nuestros socios jugando el extremo opuesto de cada rol, para que cada socio pueda experimentar todos los aspectos de lo que es estar en cierta situación. Lo mismo sucede en los roles de los abortos, las adopciones y los cambios de custodia.
Continuando, obtenemos crecimiento del alma a través del servicio a nuestro ser y a otros. La forma como servimos es interpretando papeles en los juegos de otros. A través de estos roles le mostramos a otros los aspectos de sí mismos que no pueden ver, entonces, en esencia, actuamos como espejos para ellos.
Antes de aceptar jugar papeles en el juego de otros, hacemos un contrato con él o ella. En este contrato aceptamos jugar el papel exactamente como lo escribió el alma para la que estamos interpretando el papel. Y, aceptamos seguir interpretando el papel tal como se escribió, hasta que la persona para la que lo interpretamos, vea el espejo en sí misma. Una vez que esto se logra, podemos liberarla de este papel. En este nivel no hay lugar para el pecado y por lo tanto, para el perdón. El pecado implica que alguien hizo algo malo. La Perspectiva Superior nos informa que todos somos almas interpretando papeles, con el fin de ayudarnos unos a otros para obtener crecimiento del alma y por lo tanto, para brindarle a la Creadora Divina las oportunidades para aprender más sobre quién es, manteniendo el propósito para el cual fuimos creados.
Entonces, aquí estamos de vuelta en el principio... se ha establecido el fundamento; ahora avancemos y comencemos a sanar nuestras heridas de la maternidad.
Sanando las heridas del aborto, la adopción y los cambios de custodia.
Nuestra sociedad nos enseña que la maternidad es un regalo al que nunca debemos renunciar si importar el sacrificio que debamos hacer. Esto significa que si elegimos renunciar a nuestro hijo, sin importar la razón, siempre cargaremos el peso de la culpa y la vergüenza que seguramente traerá haber renunciado a ese regalo. Desde la Perspectiva Superior se ve un poquito diferente. Exploraremos cada tipo de situación y su perspectiva multidimensional. [Multidimensional significa más de una dimensión; dimensiones múltiples. A este respecto, significa que existe más de un nivel de conciencia o comprensión y una serie más compasiva, por lo tanto equilibrada, de creencias que se pueden aplicar.] Al comprender y abrazar la Perspectiva Superior, podemos finalmente liberarnos de la culpa y la vergüenza de nuestras elecciones de maternidad y evitar los problemas médicos que se vuelven su legado.
La Perspectiva Superior sobre el aborto
La Perspectiva Superior nos enseña que cuando ocurre la concepción, es debido a que un alma ha decidido iniciar el proceso para crear un cuerpo físico en el cual nacer. Tomen nota de que dije, comenzar el proceso. En el caso de un aborto, el alma no intenta entrar al plano Terrestre; el o ella simplemente tiene la intención de iniciar el proceso. ¿Por qué? Con el fin de cumplir un contrato con el alma que sería su madre, si la concepción terminara con el nacimiento de su forma física. No todas las almas tienen la intención de nacer. Como lo expliqué antes, muchas veces el contrato entre el niño y la madre involucra intercambiar roles, para que cada uno pueda experimentar los sentimientos asociados con el abandono para el alma que viene y para la madre ser para ella. Los contratos de aborto son tienen que ver con karma o con un pago, tienen que ver con proporcionar la forma más alta de servicio y expresión de amor para otra alma. Recuerden que lo que otros nos hacen, es un reflejo de lo que le hacemos a nuestro niño interior. Los contratos de aborto le enseñan al alma que viene la lección de lo que sucede cuando abandonamos a nuestro niño interior, porque su madre la está abandonando. Los contratos de aborto le enseñan a la madre el valor de ser para si misma y establecer límites con sus parejas íntimas para que no sea necesario renunciar a una parte de su ser. También le dan a la madre la oportunidad de experimentar ser realmente verdadera consigo misma a través de la decisión de decir no al embarazo... y eso es amor al ser en acción... un concepto que ha sido muy distorsionado en nuestro mundo.
Cuando concebí a los 19 años, no estaba más preparada para tener un hijo de lo que estaba a los10 años. Y más aún, el chico con el que concebí ya no estaba en mi vida. Después de tener un hijo a los 17 años y realmente estresar la relación con mis padres, no estaba dispuesta a arriesgarme a ser echada a la calle por llevar a cabo el embarazo. Sin importar si me hubieran apoyado o no, yo sabía que no podía proseguir con ese embarazo. Al contrario de mi embarazo a la edad de 17, cada fibra de mi ser gritaba, "¡No!" al hecho de dar nacimiento a este niño. En aquel entonces no podía haber explicado la diferencia, pero ahora puedo. El contrato con este niño involucraba tener un aborto. Este ser no tenía la intención de nacer... al menos no en ese momento. Este fue un regalo de un alma a la que he conocido durante muchas vidas... un regalo para aprender a cuidar de mi misma... y yo lo tomé. Descubrí esto aprendiendo sobre la perspectiva superior y después contactando al alma para investigar sobre la naturaleza de nuestro contrato. La respuesta me liberó de la culpa de ese aborto. Ahora debo liberarme de la vergüenza y cuando lo haga, esta querida alma amiga será liberada finalmente del contrato y su servicio será completado.
La vergüenza solo puede ser liberada una vez que comprendemos la creencia que forma su fundamento; aquella de "esto debería ser diferente." La vergüenza es el sentimiento de indignidad o inutilidad que proviene de no ser perfecto. Si somos perfectos entonces no cometemos errores, no hacemos las cosas mal. Solo aquellos que son perfectos tienen el derecho a existir. Solo aquellos que son perfectos merecen y son útiles. En mi caso, esto se traduce en que yo debí haber actuado en forma diferente. No debí embarazarme con ese chico. Debí haber dicho que no al sexo y porque no lo hice, soy imperfecta y por lo tanto inútil como alma e indigna como ser humano. Pero la Perspectiva Superior nos enseña que todo tienen valor y que todo es perfecto como es. Entonces, quedar embarazada era perfecto porque fui capaz de cumplir un contrato con otra alma, ayudarla a crecer y ayudarme a mi a crecer. Quedar embarazada fue valioso debido a la experiencia y al crecimiento espiritual que vendrá de la curación de esa herida. En este momento lo entiendo intelectualmente. Con el tiempo lo entenderé emocionalmente y cuando lo haga, finalmente sanaré esta herida. Y para entenderlo emocionalmente, solo necesito pedirle a mis guías que me traigan las experiencias necesarias para que esto suceda... y lo harán, siempre lo hacen.
La Perspectiva Superior sobre la adopción
Los contratos de adopción son para mi, los que más rompen el corazón. Encuentro difícil comprender por qué un alma querría nacer con una madre, solo para ser entregado y educado por otra. Una vez más, no es cuestión de karma o de pagos, es simplemente parte de los requerimientos del niño para la evolución de su alma. En muchos de estos casos, se debe a que necesita experimentar externamente lo que se siente ser abandonado por la madre, como un reflejo de cómo el o ella ha fallado para nutrir y proteger a su Niño Interior en pasadas encarnaciones. En este caso, es la madre la que da el regalo al estar dispuesta a experimentar el dolor de renunciar a su hijo y la ruptura de corazón que ocasiona. A la edad de 17 años, aunque sabía que no podía darle a mi hijo la vida que merecía, no pude negar el dolor de perderlo.
Durante años, cargué la culpa del sentimiento de haberlo abandonado. No fue sino hasta que aprendí sobre la Perspectiva Superior y me puse en contacto con su Ser Superior, que aprendí que no había ningún propósito en mi culpa. El tenía la intención de ser educado por sus padres adoptivos. Darlo a luz me permitió experimentar cuidarlo, al enfrentarme a mis padres y demandar que fuera colocado con una familia de raza mixta en el norte, antes de que yo firmara los papeles de adopción. Crecí a partir de esa experiencia. Aprendí sobre el poder que tenía si lo usaba. Y Joshua fue colocado en la familia que había elegido. Todo fue perfecto como sucedió.
La Perspectiva Superior en los cambios de custodia
En nuestra sociedad existe una regla no hablada que establece que una vez que tienes un hijo, nunca debes renunciar a ese niño cuando has decidido educarlo. Esto es especialmente verdadero en el caso del divorcio. Las estadísticas muestran que la mayoría de los niños son educados en el hogar de sus madres después del divorcio. Y debido a esto existe un estigma negativo sobre aquellas mujeres que han elegido renunciar a la custodia cuando se las han dado. Yo luché durante mucho tiempo con mi decisión de renunciar a la custodia residencial de mi hija de 7 años a favor de su padre. La simple idea me llenaba de una enorme sensación de fracaso, vergüenza e indignidad. Con la comprensión de la Perspectiva Superior fui capaz de ser esto desde un punto de vista mucho más compasivo y amoroso. Aprendí que un cambio de custodia casi siempre involucra un contrato entre la madre y el hijo, para entregar al hijo al otro padre para que le de algo que la madre no puede (por supuesto, esto aplica también para los padres.) Como se explicó anteriormente, las almas aceptan jugar papeles para otras almas, que requiere que actúen como espejos perfectos. En otras palabras, el papel representado por un alma, es actuado en tal forma que es el espejo perfecto para el alma en el extremo receptor, para que el o ella puedan identificar ese comportamiento y creencia dentro de sí y tomar los pasos apropiados para limpiarlo y equilibrarlo.
En el momento que renuncié a la custodia residencial de mi hija Danielle, hubieron tres factores decisivos principales. 1) Sabía intuitivamente que era lo correcto, aunque no tuviera sentido en la tercera dimensión. 2) Sabía intuitivamente que ella necesitaba vivir con su padre para que él pudiera enseñarle las cosas que no podía aprender de mi... nuevamente sin un aparente sentido en ese momento. 3) Yo necesitaba desesperadamente un descanso como educadora principal. Pero incluso con este conocimiento, todavía siento que la estaba abandonando y por lo tanto cargué la culpa y la vergüenza durante años. A través de la Perspectiva Superior, fui capaz de confirmar lo acertado de mi decisión y me di cuenta que fue perfecto y para el más alto bien de todos los involucrados. E incluso ahora que se que se cortó a si misma (su manera de manejar la vergüenza de su elección de no apoyarse, no pararse y hablar su verdad y permanecer en su integridad), una vez más reconozco que fue la decisión acertada. Ella nunca aprenderá a ser fuerte sin alguien con quien deba luchar para reclamar su poder... alguien que continuará quitándole su poder hasta que aprenda a valorarlo, reclamarlo y mantenerlo. Y ese debe ser su espejo perfecto. Yo no podía ser ese espejo, pero puedo ser un espejo para ella de sostenerse en su poder, apoyarse y hablar su verdad a pesar de las consecuencias... porque yo lo hice.
El legado de las heridas de la maternidad
Tengo muy poca, por no decir una vida sexual nula, aunque me siento atraída por mi esposo, porque no me siento como una mujer real. Todo lo que ha quedado de mi sexualidad, mi condición de mujer, es una gran sensación de pérdida, de fracaso, creada por mi inhabilidad para sostener y usar mi poder femenino correctamente. Que precio tan alto por creer en el papel con el que crecí, con el que casi toda mujer en nuestra sociedad ha crecido. Cuando cargamos la culpa y la vergüenza, esas energías, las dos energías de frecuencia más baja que podemos cargar, se supuran en nuestros cuerpos emocionales y por lo tanto son reflejadas en nuestros físicos. Después de muchos años, eventualmente se manifestarán como una enfermedad física. Las formas más comunes de manifestación son tumores fibrosos, cáncer uterino y ovárico. El resultado de demasiado desinterés es el cáncer de mama... causado por nutrir a otros a expensas del ser. Pero esas son solo las manifestaciones físicas; estas energías también pueden bloquearnos energéticamente y por lo tanto, sicológicamente. El lugar más común en el que nos bloquean es en nuestros chakras primero y segundo, los chakras que usamos para anclarnos, manifestar, crear y tener deseo sexual.
Yo he experimentado bloqueos en todas esas áreas. Aunque puedo manifestar, me cuesta mucho trabajo manifestar las cosas como las visualizo. Me cuesta trabajo conducir un auto ahora, porque no puedo anclarme muy bien. Y mi deseo sexual es alarmantemente ausente... ¡y yo solía ser una mujer muy sensual! Se que limpiar la culpa y la vergüenza equilibrará nuevamente esas cosas. Ya he experimentado esto de la limpieza de la culpa... ahora solo tengo que limpiar la vergüenza. Para hacer eso debo saber en mi corazón que los eventos de la maternidad en mi vida, fueron representados exactamente como debían ser. Debo saber que las almas con quienes tuve los contratos para representar estos papeles, fueron escritos para mi por las mismas almas que han sido o son ahora mis hijos y fueron jugados exactamente como fueron escritos. Y como resultado, todos tenemos ahora la oportunidad de lograr los niveles más altos de crecimiento. De alguna forma, el simple echo de escribir esas últimas palabras, me dieron una sensación de liberación en mi primero y segundo chakras. ¡Es asombroso lo rápido que cambian las cosas cuando aplican la Perspectiva Superior!
Entonces estamos aquí, al final de este artículo y siento como si hubiera vivido otro capítulo de mi vida a través de este escrito. Siento que estoy mejor, más sanada y completa debido a ello. Elegí abrazar mi derecho a ser para mi como mujer y como madre, honrar el contrato de un alma a pesar de lo que implicó, en lugar de hacer elecciones para aplacar a un estándar de la sociedad que se que solo conducirá a mayor dolor. El dolor de renunciar a mi hijo, ya sea a través del aborto, la adopción o el cambio de custodia, permanecerá siempre, pero ya no tengo que cargar la culpa y la vergüenza, la parte por la que he pagado un precio físico. Ahora puedo volver a estos recuerdos y apreciar los roles que he jugado con esas almas que habrían sido mis hijos y aquellos que lo son ahora. Puedo sentir gratitud por los regalos que me dieron a través de nuestras experiencias juntos. Me puedo sentir bien sobre mis elecciones.
Para cerrar, he escrito este artículo con la esperanza de que quizás solo una mujer o una joven que lo lea, pueda ser aliviada o salvada de la culpa y la vergüenza que he cargado y que millones de mujeres siguen cargando, en silenciosa agonía, durante cada día de sus vidas. Como hemos visto, la Perspectiva Superior nos brinda una visión más equilibrada de la maternidad y desde esta sabiduría podemos adquirir el conocimiento que una vez aplicado, sanará las heridas que hemos sufrido. La elección es nuestra. Nos lo debemos a nosotras mismas y a nuestras hijas. Si elegimos abrazar una forma de maternidad más elevada, compasiva y equilibrada, podremos comenzar a romper el patrón de vergüenza y culpa para nuestras hijas y las generaciones de mujeres por venir.
En servicio,
Jelaila Starr
www.NibiruanCouncil.com
Biografía del Autor
Jelaila Starr es un mensajero del Consejo Nibiruano de la Federación Galáctica. Ella es la autora de dos libros; Nosotros somos los Nibiruanos y el Puente de Reunión. Como psíquica dotada y orientadora intuitiva, Jelaila trabaja con los individuos para ayudarlos a limpiar los bloqueos emocionales y para sanar sus relaciones. El enfoque único de Jelaila le permite a sus clientes descubrir quienes son, lo que vinieron a hacer y cómo lograrlo. Jelaila puede ser encontrada en el Email: jelaila@NibiruanCouncil.com Sitio Web: http://www.NibiruanCouncil.com (Nota: Ella habla inglés)
Traducción al español: Claudia Cuesta, http://www.reskarendaya.com
Nota del traductor: Estas traducciones están registradas en derechos de autor, está prohibido su uso con fines de lucro.