Nombres adecuados para recién nacidos
Por Mario Liani
Antes que un ser humano venga al mundo, genera en el seno familiar una gran expectativa, la cual generalmente es canalizada a través de dos interrogantes: el sexo de la futura criatura y los nombres que le impondrán.
Apenas los padres llegan a tener una razonable seguridad acerca del sexo del bebé que nacerá, comienzan a realizar una serie de combinaciones con los posibles nombres, tomando en cuenta factores familiares, sociales o religiosos, entre otros.
Puede que usted no lo entienda de inmediato, pero el trabajo que realizan los padres de la criatura en conjunto con sus familiares ya ha sido definido previamente por las misteriosas leyes espirituales que definen los procesos evolutivos de cada cual, puesto que cada alma en tránsito posee de antemano los rasgos de identificación que necesitará para interactuar en este plano material. Tales rasgos, como explicamos con anterioridad, contienen implícitamente las claves ocultas del aprendizaje personal que luego podrán ser interpretadas a través de la Numerología.
De ser así, ¿podemos asumir que el trabajo de los padres y familiares siempre se ajusta al Plan Divino? Si, siempre se ajusta al Plan Divino, puesto que todo lo que ocurre ha sido definido de antemano.
Y si así fuere, ¿sería innecesaria la intervención de un numerólogo profesional para ayudar a los padres a escoger los nombres de la futura criatura? No, no sería innecesaria. Al contrario, debemos considerar tal intervención como una ayuda que fue previamente establecida por el Plan Divino para responsabilizar en mayor grado a los padres acerca de la Misión de Vida del futuro hijo.
A través de una Carta Natal numerológica, es posible ver cómo cada letra que integra un nombre llega a conformar un mosaico de talentos y debilidades atribuibles a su portador, totalizando la evolución personal del ser y caracterizando el vehículo virtual a través del cual el individuo se desplazará por el Sendero de la Vida. También es posible conocer la existencia de áreas débiles de comportamiento asociadas a los dígitos faltantes en la composición numerológica de sus nombres.
Si queda entendido que a través de la Numerología estamos en capacidad de conocer a una persona por medio de las claves ocultas en sus nombres, ¿porqué no realizar el proceso a la inversa? Es decir, ¿porqué no crear un conjunto de nombres que contengan ciertas características personales convenientes a la Misión del ser humano?
Si entendemos que por medio del cambio de nombres, es posible generar modificaciones en la conducta personal e intervenir en los sucesos que de ella se generen, ¿porqué no soslayar ese proceso y escoger de una vez los nombres que armonicen con el Destino personal del ser que pronto nacerá?
De hacerlo así, la participación de los padres en el proceso de la dotación de la identidad del futuro hijo se reviste de una especial importancia, puesto que los progenitores, al conocer de antemano el Destino y todas las características de la personalidad de la criatura que pronto nacerá, podrán intervenir con mayor conocimiento y armonía en su proceso evolutivo.
De hecho, la selección de nombres adecuados para recién nacidos incluye también una completa evaluación a través de una Carta Natal, guía muy útil en la cual se les indica a los padres todos las tendencias, carencias, hábitos de conducta, valores morales y talentos personales que ellos deberán ayudar a desarrollar y consolidar en su hijo.
En líneas generales, el procedimiento para realizar una adecuada selección de nombres debe comenzar contactando previamente a un numerólogo profesional, el cual necesitará conocer de antemano la fecha prevista para el nacimiento de la criatura y los apellidos de los padres.
Debemos entender que no es posible realizar una selección definitiva de nombres hasta tanto la criatura nazca (a menos que el parto se haya estipulado por cesárea y ya se tenga una fecha definitiva), puesto que los nombres y apellidos deben armonizar con el Destino o Misión de Vida del bebé.
Mientras tanto, ambos padres y el numerólogo deben realizar un buen trabajo de equipo, puesto que el profesional no escogerá el nombre de la criatura. Ésta es la misión de los padres y depende principalmente de la conexión intuitiva que existe entre la madre y la criatura que lleva en su vientre. El numerólogo apenas considerará todos los nombres propuestos y propondrá varias alternativas razonadas, basadas justamente en la voluntad de los progenitores. Cuantas más alternativas los padres propongan al numerólogo, existirán mayores opciones de obtener la combinación más adecuada entre nombres, apellidos y fecha de nacimiento.
En lo personal, cuando trato este tema con los padres de una futura criatura, me permito dar algunos consejos:
· A menos que la armonía entre nombres y fecha de nacimiento sea total, no recomiendo colocar a la criatura los mismos nombres que posea su padre o su madre, puesto que ello equivaldría a asignarle modelos de conducta y experiencias emotivas similares a las de ellos, pero quizás no compatibles con la Misión de Vida de la futura criatura.
· Así mismo, recomiendo que en lo posible se le ponga a la criatura un solo nombre, y no varios nombres, como suele hacerse en muchos casos (casi siempre debido a "compromisos" familiares). La explicación es muy sencilla: cuando la criatura crezca, puede sentirse incómoda con el primer nombre que le pusieron, comenzando a adoptar el segundo, a ser llamada por apodos o a presentarse en casa de una manera y en la calle de otra, todo lo cual sería negativo para la conformación de su completa identidad. Salvedad aparte pudiera consistir la adopción de un nombre compuesto, es decir, un nombre que generalmente funcione con ambos componentes. Por ejemplo: José Luís, Carlos Alberto, Ana Luisa, etc.
· En nuestra cultura latina, existe cierta tendencia a crear nombres "originales", compuestos por segmentos de otros nombres o basados en personajes del mundo del espectáculo o en héroes ficticios. Ningún numerólogo podría oponerse a la voluntad o al gusto de los padres. Sin embargo, recomiendo que la composición y pronunciación de los nombres escogidos se corresponda en lo posible al alfabeto y pronunciación del idioma de la nacionalidad original, puesto que la existencia de marcadas diferencias o excentricidades en el nombre puede dar lugar a errores de registro por parte de funcionarios administrativos poco atentos (¡hecho muy común!) o simplemente confundidos por lo inusual de la solicitud. Además, el poseedor de un nombre poco común siempre está sujeto a que su nombre sea mal entendido, mal pronunciado o mal escrito, dando lugar a cambios no deseables que podrían afectar su personalidad y las experiencias que origine su conducta.
Como hemos visto, la selección de nombres adecuados para recién nacidos es una tarea de gran responsabilidad para los padres. Una acertada decisión al respecto podría establecer grandes diferencias en cuanto al fracaso o al éxito derivado de las actitudes personales, permitiendo que la criatura aproveche mejor las oportunidades y los desafíos que se le puedan presentar a lo largo de su Camino de Vida.
Mario Liani
Numerólogo
Caracas (Venezuela)
coilort@cantv.net
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