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La Codependencia como Síndrome de Estrés Retardado
Por Robert Burney

"En una guerra, los soldados son forzados a negar sus emociones con el fin de sobrevivir. Esta negación emocional funciona para ayudar al soldado a sobrevivir la guerra, pero más tarde tiene consecuencias devastadoras retardadas. La profesión médica ha reconocido ahora el trauma y el daño que causa esta negación emocional y ha acuñado un término para describir los efectos de este tipo de negación. Ese término es "Síndrome de Estrés Retardado."

En la guerra los soldados tienen que negar lo que sienten cuando ven a sus amigos muertos o mutilados; lo que se siente matar a otros seres humanos y que ellos intenten matarte. Existe un trauma causado por los mismos eventos. Existe un trauma debido a la necesidad de negar el impacto emocional de los eventos. Hay trauma por los efectos que tiene la negación emocional en la vida de la persona después de que ha regresado de la guerra, porque entre tanto la persona niegue su trauma emocional, está negando una parte de sí misma.

El estrés causado por el trauma y el efecto de negar el trauma, negando al ser, sale a la superficie eventualmente en formas que producen nuevo trauma: ansiedad, abuso de alcohol y drogas, pesadillas, ira incontrolable, inhabilidad para mantener relaciones, para mantener trabajos, suicidio, etc.

La Codependencia es una forma del Síndrome del Estrés Retardado.

En lugar de sangre y muerte (aunque algunos experimentan literalmente sangre y muerte), lo que nos sucedió a nosotros como niños fue una muerte espiritual, una mutilación emocional, una tortura mental y una violación física. Fuimos forzados a crecer negando la realidad de lo que estaba pasando en nuestros hogares. Fuimos forzados a negar nuestros sentimientos sobre lo que estábamos experimentando, viendo y sintiendo. Fuimos forzados a negarnos a nosotros mismos.

Crecimos teniendo que negar la realidad emocional: del alcoholismo paterno, la adicción, las enfermedades mentales, la ira, la violencia, la depresión, el abandono, la traición, la privación, la desatención, el incesto, etc.; de nuestros padres peleando o la de la tensión y la ira oculta porque no fueron lo suficientemente honestos como para pelear; de nuestro padre ignorándonos por su adicción al trabajo o mamá asfixiándonos porque no tenía otra identidad más que ser una madre; del abuso que un padre imponía en el otro que no se defendía, o el abuso que recibimos de uno de nuestros padres, mientras el otro no nos defendía; o el tener solo un padre, o tener dos que estaban juntos y no debían estarlo, etc., etc.

Crecimos con mensajes como: los niños deben ser vistos pero no escuchados, los niños grandes no lloran y las niñitas no se enojan; no está bien estar enojado con alguien a quien amas, especialmente tus padres; dios te ama pero serás enviado a arder en el infierno para siempre si tocas tus vergonzosas partes privadas; no hagas ruido, ni corras y de ninguna forma seas un niño normal; no cometas errores ni hagas nada equivocado, etc., etc.

Crecimos en medio de una guerra en donde nuestro sentido del ser fue maltratado, fracturado y roto en pedazos. Crecimos en medio de campos de batalla en donde nuestro ser fue descartado, nuestras percepciones invalidadas y nuestros sentimientos ignorados y nulificados.

La guerra en la que nacimos, el campo de batalla en el que cada uno creció, no fue en ningún país extraño contra alguien identificado como "enemigo": fue en los "hogares" que se suponía tenían que ser nuestro cielo seguro, con nuestros padres a quienes amábamos y que confiábamos se harían cargo de nosotros. No fue durante un año, dos o tres, fueron dieciséis, diecisiete, dieciocho años o más.

Experimentamos lo que es llamado "trauma de santuario": nuestro lugar más seguro, no era seguro, y lo experimentamos en bases diarias durante años y años. Parte del daño más grande se nos hizo en formas sutiles diariamente, porque nuestro santuario era un campo de batalla.

No fue un campo de batalla porque nuestros padres estuvieran mal o fueran malos, era un campo de batalla porque ellos estaban en guerra internamente, porque nacieron en medio de una guerra. Al sanarnos, nos estamos convirtiendo en los modelos emocionalmente honestos que nuestros padres nunca tuvieron la oportunidad de ser. Al estar en Recuperación, estamos ayudado a romper los ciclos de comportamiento auto-destructivos que han dictado la existencia humana durante miles de años.

La codependencia es una forma muy viciosa y poderosa del Síndrome de Estrés Retardado. El trauma de sentir que no estábamos a salvo en nuestras propias casas, hace muy difícil sentir que estamos a salvo en cualquier parte. Sentir que no fuimos dignos del amor de nuestros propios padres, hace muy difícil creer que cualquier otro puede Amarnos.

La codependencia es estar en guerra con nosotros mismos: lo que hace imposible que confiemos en nosotros y nos Amemos. La codependencia es negar partes de nuestro ser, para no saber que está allí. La recuperación de la enfermedad de Codependencia involucra detener la guerra interna para poder entrar en contacto con nuestro Ser Verdadero, para poder comenzar a Amarnos y a confiar en nosotros mismos.

La Evolución del Término "Codependencia"

"El crecimiento fenomenal de AA y el éxito del concepto de enfermedad en el tratamiento del Alcoholismo, generó el fundamento de centros de tratamiento a finales de los 50's y principios de los 60's. Estos primeros centros de tratamiento estaban basados en lo que tuvo éxito en los primeros grupos de AA. Ellos se enfocaron en volver sobrio al alcohólico y pusieron muy poca atención en las familias de los alcohólicos.

Conforme maduraron y evolucionaron estos centros, notaron que las familias de los alcohólicos parecían tener ciertas características y patrones de comportamiento en común. Por lo que comenzaron a poner cierta atención en las familias.

Se acuñó un término para describir a las personas significativas alrededor de los alcohólicos. El término era "co-alcohólico", literalmente "alcohólico con".

La creencia era que mientras que el alcohólico era adicto al alcohol, el co-alcohólico era adicto en ciertas formas al alcohólico. La creencia era que las familias de los alcohólicos se enfermaban debido al comportamiento o la adicción a beber del alcohólico.

Con la explosión de las drogas en los sesentas, los centros de tratamiento al alcoholismo se convirtieron en centros de tratamiento de dependencia química. Los co-alcohólicos se convirtieron en codependientes. El significado todavía era uno literal "dependiente con," y la filosofía era muy similar.

A mediados y finales de los setentas, sin embargo, algunos pioneros en el campo comenzar a observar más de cerca los patrones de comportamiento de las familias afectadas por una adicción. Algunos investigadores se enfocaron principalmente en familias alcohólicas y después avanzaron estudiando adultos que habían crecido en familias alcohólicas. Otros investigadores comenzaron a observar más de cerca el fenómeno de los Sistemas de la Dinámicas Familiares.

De estos estudios surgió la definición del Síndrome del Niño Adulto, al principio principalmente en términos del Niño Adulto de los alcohólicos y después se expandió a otros tipos de familias disfuncionales.

Irónicamente esta investigación fue en un sentido un redescubrimiento de la idea profunda que en muchas formas dio nacimiento a la sicología moderna. Sigmund Freud hizo su fama cuando era un adolescente con sus ideas sobre la importancia del trauma infantil. (Esto fue muchos años antes de que comenzara a usar cocaína y decidiera que el sexo era la raíz de toda la sicología.)

Lo que estaban comenzando a comprender los investigadores, era que tan profundamente afecta el trauma emocional en la niñez temprana a una persona como adulto. Se dieron cuenta de que si no se sanaba, estas heridas emocionales de la niñez y las actitudes subconscientes adoptadas que surgen de ellas, esto dictaría la reacción a la vida y el camino a través de ella. Aunque caminamos aparentando e intentando actuar como adultos, reaccionamos a la vida a través de las heridas emocionales y actitudes de la infancia. Seguimos repitiendo los patrones de abandono, abuso y privación que experimentamos en la niñez.

El psicoanálisis aborda estos problemas solo en el nivel intelectual, no en el nivel emocional curativo. Como resultado, una persona puede ir a psicoanálisis semanalmente durante veinte años y seguir repitiendo los mismos patrones de comportamiento.

Conforme se expandieron y se desarrollaron en los ochentas el movimiento del Niño Adulto, la investigación de los Sistemas de las Dinámicas Familiares y el nuevo movimiento de curación del "niño interior", se expandió el término "Codependiente". Se volvió un término usado para describir ciertos tipos de patrones de comportamiento. Estos eran básicamente identificados como comportamientos "para agradar a otros". Entre mediados y finales de los ochentas el término "Codependiente" fue asociado con "agradadores de otros" que se colocaban en situaciones para caer en la víctima o el rescatador.

En otras palabras, se reconoció que el Codependiente no estaba enfermo debido al alcohólico, sino que era atraído hacia el alcohólico debido a su enfermedad, a raíz de su experiencia en su temprana infancia.

En esos tiempos la Codependencia fue definida básicamente como un sistema de comportamiento pasivo de defensa y su opuesto, o contraparte agresiva fue descrito como contra-dependiente. Se pensaba que la mayoría de los alcohólicos y adictos eran contra-dependientes.

La palabra cambió y evolucionó más después de que comenzó el moderno movimiento de Codependencia en Arizona a mediados de los ochentas. Los Codependientes Anónimos tuvieron su primera reunión en octubre de 1986 y comenzaron a aparecer al mismo tiempo libros de Codependencia como una enfermedad. Estos libros de Codependencia fueron la siguiente generación evolutiva de los libros del Síndrome del Niño Adulto de principios de los ochentas.

El uso expandido del término "Codependiente" incluye ahora el comportamiento contra-dependiente. Hemos llegado a comprender que ambos sistemas de comportamiento de defensa son reacciones al mismo tipo de trauma infantil, al mismo tipo de heridas emocionales. La investigación de los Sistemas de las Dinámicas Familiares muestra que dentro del sistema familiar, los niños adoptan ciertos roles de acuerdo a las dinámicas de su familia. Algunos de estos roles son más pasivos, algunos más agresivos, porque en la competencia por la atención y la validación dentro del sistema familiar, el niño debe adoptar distintos tipos de comportamiento con el fin de sentirse como un individuo.

Una gran parte de lo que nosotros identificamos como nuestra personalidad, es de hecho una visión distorsionada de lo que realmente somos, derivada del tipo de defensas de comportamiento que adoptamos para encajar en los roles que nos forzaron a asumir, de acuerdo a nuestro sistema de dinámicas familiares.

Defensas de Comportamiento

Ahora voy a compartir con ustedes algunas nuevas descripciones que encontré, en relación con estas defensas de comportamiento. Nosotros adoptamos diferentes grados y combinaciones de estos diversos tipos de comportamiento, como nuestro sistema personal de defensa, y nos balanceamos de un extremo al otro dentro de nuestro propio rango personal. Voy a compartir esto con ustedes, porque lo encuentro iluminador y divertido y para demostrar el punto.

La defensa Agresiva-Agresiva, es lo que yo llamo "el buldózer militante". Esta persona, básicamente el contra-dependiente, tiene una actitud como "No me importa lo que nadie piense." Es alguien que te atropella y después te dice que lo merecías. Es la "supervivencia del más apto", el capitalista que consigue lo que quiere, el fanático religioso recto, que se siente superior a cualquier persona en el mundo. Este tipo de persona desprecia la "debilidad" humana en otros, porque está sumamente aterrado y avergonzado de su propia humanidad.

La persona Agresiva-Pasiva, o el "buldózer auto-sacrificante", este te atropellará y después te dirá que lo hizo por tu propio bien y que le dolió más a él o ella que a ti. Este es el tipo de persona que trata de controlarte agresivamente "por tu propio bien", porque piensan que saben lo que es "correcto" y lo que "deberías" hacer y se sienten obligados a informarte. Esta persona siempre se está ubicando a sí misma como el perpetrador, porque otras personas no hacen las cosas en la forma "correcta", es decir, a su manera.

El Pasivo-Agresivo o "mártir militante", es la persona que sonríe dulcemente mientras te corta en pedazos emocionalmente con su lengua inocente de espada de doble filo. Estas personas tratan de controlarte "por tu propio bien" pero de una forma más encubierta y en formas pasivo-agresivas. Ellos "solo quieren lo mejor para ti" y te sabotean en cada oportunidad que tienen. Ellos se ven a sí mismos como personas maravillosas que están siendo continua e injustamente victimizados por los seres amados ingratos, y esta victimización es su tópico principal de conversación y enfoque en la vida, porque están tan auto-absortos que son casi incapaces de escuchar lo que otras personas están diciendo.

El Pasivo-Pasivo o "mártir auto-sacrificado", es la persona que gasta mucho tiempo y energía denigrándose a sí misma y proyectando la imagen de que es emocionalmente frágil, que cualquiera que piense por un momento enojarse con esta persona, se siente culpable. Tienen torpedos de culpa secretos, increíblemente acertados y de largo alcance, que son lo suficientemente efectivos incluso después de su muerte. La culpa es para el mártir auto-sacrificado como la peste al zorrillo: la defensa principal.

Estos son todos los sistemas de defensa adoptados por la necesidad de sobrevivir. Todos son disfraces defensivos cuyo propósito es proteger al niño herido y aterrorizado que está dentro.

Estas son la categorías generales e individualmente podemos combinar varios grados y combinaciones de este tipo de defensas de comportamiento, con el fin de protegernos.

En esta sociedad, en un sentido general, al hombre se le ha enseñado tradicionalmente a ser principalmente agresivo, el síndrome del "John Wayne", mientras que a la mujer se le ha enseñado a ser auto-sacrificada y pasiva. Pero eso es una generalización; es completamente posible que ustedes vengan de un hogar en donde su madre era John Wayne y su padre era el mártir auto-sacrificado.

Una Cultura Disfuncional

El punto que quiero hacer notar, es que nuestra comprensión de la Codependencia ha evolucionado hasta darnos cuenta que no solo tiene que ver con algunas familias disfuncionales, nuestros mismos modelos, nuestros prototipos, son disfuncionales.

Nuestros conceptos culturales tradicionales de lo que es un hombre, de lo que es una mujer, están torcidos, distorsionados, son estereotipos exagerados casi cómicos de lo que realmente es lo masculino y lo femenino. Una parte vital de este proceso curativo, es encontrar algún equilibrio en nuestra relación con la energía masculina y femenina en nuestro interior y alcanzar algún balance en nuestras relaciones con las energías masculinas y femeninas a nuestro alrededor. No podemos hacer eso si tenemos creencias torcidas y distorsionadas sobre la naturaleza de lo femenino y lo masculino.

Cuando el modelo de lo que es un hombre no le permite llorar o expresar miedo, cuando el modelo de lo que es una mujer no le permite estar enojada o ser agresiva: eso es deshonestidad emocional. Cuando los estándares de una sociedad niegan el rango completo del espectro emocional, y etiquetan ciertas emociones como negativas, eso no solo es emocionalmente deshonesto, sino que crea enfermedad emocional.

Si una cultura está basada en una deshonestidad emocional, con modelos que son deshonestos emocionalmente, entonces esa cultura es también emocionalmente disfuncional, porque las personas de esa sociedad se vuelven emocionalmente deshonestas y disfuncionales para satisfacer sus necesidades.

Lo que tradicionalmente hemos llamado una paternidad normal en esta sociedad, es abusivo, porque es emocionalmente deshonesto. Los niños aprenden quienes son como seres emocionales por el modelo de sus padres. "Has lo que digo y no lo que hago" no funciona con los niños. Los padres emocionalmente deshonestos no pueden ser modelos emocionalmente sanos y no pueden proveer una paternidad sana."

Robert Burney, el autor de "Codependence: The Dance of Wounded Souls" ("Codependiencia, la Danza de las Almas Heridas") es un maestro Espiritual, consejero de Codependencia y terapeuta de aflicción. El ha desarrollado un enfoque innovador y poderoso del aspecto emocional y la curación del niño interior, que lo ayudó a integrar el conocimiento intelectual y la Verdad Espiritual dentro de su relación emocional con la vida, en una forma que le permitió cambiar su experiencia de vida de un infierno de sufrimiento emocional, hacia una aventura que es emocionante y gozosa la mayor parte del tiempo. http://www.silcom.com

Traducción al español: Claudia Cuesta, http://www.reskarendaya.com
Nota del traductor: Estas traducciones están registradas en derechos de autor, está prohibido su uso con fines de lucro.