Aprendiendo a Amar a Nuestro Ser - Curación del Niño Interior
Por Robert Burney
“La codependencia es un sistema de defensa disfuncional que fue construido en reacción al sentimiento de no ser digno de amor o merecedor – debido a que nuestros padres fueron heridos codependientes que no sabían cómo amarse a sí mismos. Crecimos en ambientes que fueron emocionalmente deshonestos, Espiritualmente hostiles, y basados en la vergüenza. Nuestra relación con nosotros mismos (y con todas las diferentes partes de nuestro ser; emociones, género, espíritu, etc.) se retorció y se distorsionó con el fin de sobrevivir en nuestro ambiente particular disfuncional.”
“Necesitamos sacar la vergüenza y el juicio fuera del proceso en un nivel personal. Es de vital importancia dejar de escuchar y de darle poder a ese lugar criticador dentro de nosotros, que nos dice que somos malos, que estamos mal y que somos vergonzosos.
Esta voz del “padre criticador” en nuestra cabeza es la enfermedad que nos está mintiendo… Esta curación es un proceso largo y gradual – la meta es el progreso, no la perfección. Lo que estamos aprendiendo es Amor incondicional. El Amor Incondicional significa no juicio y no vergüenza”.
“La voz del padre criticador nos impide relajarnos y disfrutar la vida, y nos impide amarnos a nosotros mismos. Necesitamos adueñarnos de la idea de que tenemos el poder de elegir en dónde enfocar nuestra mente. Podemos comenzar a vernos a nosotros conscientemente desde la perspectiva del “testigo”.
En esta página está un artículo sobre cómo adueñarnos de nuestro propio poder para ser el cocreador de nuestras vidas, cambiando nuestra relación con el ser a través de la curación del niño interior. Bienvenidos a una página de Jo2MeU.
Este es un artículo de Robert Burney – el Primero de una serie de tres partes sobre la curación del Niño Interior
Aprendiendo a Amar nuestro Ser
“La codependencia es un sistema de defensa emocional y de comportamiento que fue adoptado por nuestros egos con el fin de satisfacer nuestras necesidad para sobrevivir como niños. Debido a que no teníamos las herramientas para reprogramar nuestros egos y sanar nuestras heridas emocionales (aflicción culturalmente aprobada, entrenamiento en ritos de iniciación, modelos sanos, etc.) el efecto es que como adultos seguimos reaccionando a la programación de nuestro niño y no satisfacemos nuestras necesidades, nuestras necesidades emocionales, mentales, Espirituales. La codependencia nos permite sobrevivir físicamente, pero nos hace sentir vacíos y muertos por dentro. La codependencia es un sistema de defensa que causa que nos lastimemos a nosotros mismos.”
Necesitamos comenzar a observarnos y dejar de juzgarnos. Cuando sea que nos juzgamos y avergonzamos, estamos alimentando la enfermedad, estamos cayendo de vuelta hacia la jaula de la ardilla”.
Llegamos a una edad en donde se suponía que teníamos que ser adultos y comenzamos a actuar como si supiéramos lo que estábamos haciendo. Pretendimos ser un adulto al mismo tiempo que estábamos reaccionando a la programación que obtuvimos al crecer. Intentamos hacer todo “bien” o nos rebelamos y opusimos a lo que se nos había enseñado que era lo “correcto”. De cualquier forma no estábamos viviendo nuestra vida a través de la elección, la estábamos viviendo en reacción.
Con el fin de comenzar a ser amorosos con nosotros, necesitamos cambiar nuestra relación con nuestro ser – y con todas las partes heridas de nuestro ser. La forma que he encontrado que funciona mejor para comenzar a amarnos, es a través de tener límites internos.
Aprender a tener límites internos es un proceso dinámico que involucra tres esferas de trabajo diferentes, pero íntimamente interconectadas. El propósito del trabajo es cambiar la programación de nuestro ego – cambiar nuestra relación con nosotros, cambiando nuestro sistema de defensa emocional y de comportamiento en algo que funcione para abrirnos a recibir amor, en lugar de sabotearnos debido a nuestra creencia profunda de que no merecemos amor.
Necesito enfatizar un punto aquí, la Codependencia y la recuperación son ambos fenómenos multinivel y multidimensionales. Lo que estamos tratando de lograr es la integración y el equilibrio en diferentes niveles. En relación con nuestra relación con nosotros, esto involucra dos dimensiones principales: la horizontal y la vertical. En este contexto la horizontal se refiere a ser un humano y a relacionarse con otros humanos y nuestro ambiente. El vertical es el Espiritual, tiene que ver con nuestra relación con un Poder Superior, la Fuente Universal. Si no podemos concebir una Fuerza Dios/Diosa que nos ama, entonces se hace virtualmente imposible amar nuestro ser. Por lo tanto es absolutamente vital un Despertar Espiritual para el proceso, en mi opinión.
Estas tres esferas son:
1. Desapego
2. Curación del Niño Interior
3. Aflicción, Pena
Debido a que la Codependencia es un fenómeno reactivo, es vital comenzar a ser capaces de desapegarnos de nuestro propio proceso, con el fin de tener algo de elección para cambiar nuestras reacciones. Necesitamos comenzar a observarnos desde la perspectiva del testigo, en lugar de desde la visión del juez.
Todos nos observamos a nosotros mismos – tenemos un lugar desde el que nos observamos como si estuviéramos fuera, o desde donde nos colocamos en algún lugar adentro, observando nuestro propio comportamiento. Debido a nuestra niñez, aprendimos a juzgarnos desde esa perspectiva del testigo, la voz del “padre criticador”.
Los ambientes emocionalmente disfuncionales en donde crecimos nos enseñaron que no estaba bien sentir nuestras emociones, o que solamente ciertas emociones estaban bien. Así que tuvimos que aprender formas para controlar nuestras emociones con el fin de sobrevivir. Adaptamos las mismas herramientas que fueron usadas en nosotros – culpa, vergüenza y miedo (y vimos en el modelo de nuestros padres cómo reaccionaban ellos a la vida desde la vergüenza y el miedo). Es allí en donde nace el padre criticador. Su propósito es intentar mantener nuestras emociones y nuestro comportamiento bajo cierto tipo de control, para poder satisfacer nuestras necesidades de sobrevivencia.
Así que el primer límite que necesitamos comenzar a establecer internamente es con la parte herida y disfuncionalmente programada de nuestra mente. Necesitamos comenzar a decir NO a las voces internas que nos están avergonzando y juzgando. La enfermedad proviene desde una perspectiva de blanco y negro, correcto e incorrecto. Habla en absolutos: “¡Siempre la fastidias!” “¡Nunca tendrás éxito!” – estas son mentiras. No siempre la fastidiamos. Tal vez nunca tengamos éxito de acuerdo a nuestros padres o a la definición disfuncional de las sociedades sobre el éxito – pero esto se debe a que nuestro corazón no resuena con esas definiciones, por lo que ese tipo de éxito sería una traición a nuestro ser. Necesitamos cambiar conscientemente nuestras definiciones para dejar de juzgarnos en relación al sistema de valores torcido de alguien más.
Aprendimos a relacionarnos con nosotros (y todas las partes de nuestro ser – emociones, sexualidad, etc.) y con la vida, desde un lugar criticador que cree que hay algo malo en nosotros – y con miedo a ser castigados si no vivimos “correctamente”. Lo que sea que estemos haciendo o no haciendo, la enfermedad siempre encuentra la forma de golpearnos con ello. Si tenía 10 pendientes en mi lista de hoy, realizo 9 de ellos, la enfermedad no quiere darme crédito por lo que hice, sino que me golpea por lo que no pude hacer. Cuando sea que la vida se pone muy buena, nos sentimos incómodos y la enfermedad salta llenándonos de miedo y mensajes de vergüenza. La voz del padre criticador nos impide relajarnos y disfrutar la vida, y nos impide amarnos.
Tenemos que adueñarnos de la idea de que tenemos el poder para elegir en dónde enfocar nuestra mente. Podemos comenzar a vernos desde la perspectiva del “testigo”. Es momento de dispararle al juez – nuestro padre criticador – y elegir reemplazar a ese juez con nuestro Ser Superior, que es un padre amoroso. Entonces podemos intervenir en nuestro propio proceso para protegernos del perpetrador interno – el padre criticador o la voz de la enfermedad.
(Es casi imposible pasar del padre criticador al padre amoroso y compasivo en un paso – por lo que el primer paso por lo general es intentar observarnos desde una posición neutral o la perspectiva de un “observador científico”.
De esto es de lo que trata la iluminación y la elevación de la conciencia. Adueñarnos de nuestro propio poder para ser cocreadores de nuestras vidas, cambiando nuestra relación con nosotros. Podemos cambiar la forma en la que pensamos. Podemos cambiar la forma en la que respondemos a nuestras emociones. Necesitamos desapegarnos de nuestro ser herido, con el fin de permitirle a nuestro Ser Espiritual que nos guíe. Somos Amados Incondicionalmente. El Espíritu no nos habla desde el juicio y la vergüenza.
Una de las visualizaciones que me ha ayudado a través de los años, es una imagen de una pequeña habitación de control en mi cerebro. Esta habitación de control está llena de botones, manijas, luces y sirenas. En esta habitación de control hay muchos duendes cuyo trabajo es asegurarse que no me ponga muy emocional por mi propio bien. Cuando sea que siento algo muy fuerte (incluyendo júbilo, felicidad, amor) las luces comienzan a parpadear y las sirenas comienzan a sonar y los duendes se alocan corriendo alrededor tratando de mantener las cosas bajo control. Comienzan a apretar algunos de los viejos botones de supervivencia: sintiéndose muy feliz – beber; sintiéndose muy triste – comer azúcar, sintiéndose asustado – acostarse con alguien, o lo que sea.
Para mí, el proceso de recuperación tiene que ver con enseñar a esos duendes a tranquilizarse. Reprogramar mis defensas del ego sabiendo que está bien sentir los sentimientos. Ese sentir y liberar las emociones no solo está bien, sino que es lo que funcionará mejor para permitirme satisfacer mis necesidades.
Necesitamos cambiar nuestra relación con nosotros y con nuestras emociones, con el fin de dejar de estar en guerra con nosotros. El primer paso para hacerlo es desapegarnos de nosotros lo suficiente para comenzar a protegernos del perpetrador que vive dentro de nosotros.
Traducción al español: Claudia Cuesta, http://www.reskarendaya.com
Nota del traductor: Estas traducciones están registradas en derechos de autor, está prohibido su uso con fines de lucro.