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Por qué hablamos de una energía que es "nueva"
Por Verónica Hernández Simeonoff, artículo publicado en el periódico Canal de Luz, Marzo de 2006

¿Porqué hablar de una nueva energía? ¿Es que acaso la energía no es siempre la misma? ¿Si hay una nueva, qué pasa con la vieja? ¿Es una moda, es producto de nuestro hábito de clasificarlo todo?

Esta y posiblemente muchas otras preguntas invaden nuestra mente a medida que vemos utilizar más y más el término “nueva energía” en los escritos de crecimiento personal y espiritual en todo el mundo. Pareciera que hay una barrera, o que de alguna forma pasamos un umbral que dejò atrás un tipo de energía para darle entrada a otra. Pero ¿hay en realidad una vieja y una nueva energía? ¿no es la energía siempre la misma energía?

La respuesta a la pregunta anterior no es sencilla, habría que contestar con un “si-no”. Y quizás es porque la misma respuesta de “si-no”, nos muestra una de las características fundamentales de la nueva energía y es que contiene unidad, totalidad, y va mucho más allá de los opuestos de un simple “si” o un simple “no”, para abarcarlos a ambos y elevarnos por encima de la dualidad a la que estamos acostumbrados.

Para comprender mejor porqué hemos comenzado a hablar de la nueva energía, me gusta hacer referencia a un ejemplo: imaginemos que un niño de dos años toma una revista y comienza a manipularla, verá una cantidad de imágenes y posiblemente se sienta muy atraído por los colores y las figuras que allí aparecen y pasará un rato explorando la revista. Pero si un adulto toma la misma revista la verá de una manera totalmente distinta, además de los colores y las formas, el adulto leerá los artículos, los analizará, opinará sobre ellos. Y puede ir mucho más allá, si la información le interesa, le gusta y se entusiasma, recomienda la revista a otros, escribe al editor sugirièndole mejoras o quizás escribe un artículo y se genera un fenómeno de autoresposabilidad, de autodirección y de expansión donde la revista impacta al lector y a la vez es impactada por él. La revista es la misma pero el observador, el que la experimenta, el que la manipula y la lee, es otro y como consecuencia, la realidad cambia totalmente.

Esta misma analogía la podemos aplicar a nuestra evolución individual y planetaria. La energía como tal, es la misma siempre, pero llegados a un punto en nuestro desarrollo como seres conscientes, comenzamos a entrar en etapas más adultas de nuestra evolución en las cuales comenzamos a desarrollar y sostener nuevas habilidades y capacidades. Esto trae como consecuencia que podamos experimentar la energía de una manera distinta y al hacerlo, comenzamos a descubrir aspectos de la energía que antes no habìamos notado. Y el solo hecho de descubrir estos aspectos y experimentarlos, crea una acción de cambio en la realidad que nos rodea y por lo tanto en la energía. El observador, el experimentador y la realidad están estrechamente relacionados y se impactan el uno al otro.

Cada día, miles y miles de personas en todo el planeta se abren a la idea de que no solo hay una “chispa” de Dios en su interior, sino que en cada célula y átomo hay pura energía divina e información en movimiento y que esa energía responde a la intención. ¡Vaya responsabilidad! Estamos descubriendo que somos humanos divinos, con capacidades insospechadas y al hacer este descubrimiento y comenzar a vivirlo paso a paso, una energía totalmente nueva, un nuevo panorama, un nuevo potencial, una nueva realidad se despliega ante nosotros. Al vivir y experimentar ese nuevo potencial estamos inmersos en una Nueva Energía.

En las próximas entregas de esta columna iré ampliando y profundizando sobre este viaje maravilloso en las tierras de la Nueva Energía.

En la energía del amor,
Vero

vero@reskarendaya.com